Sykes

    


Enfundaros las botas de montar y ajustaos los sombreros, viajamos al lejano oeste con este comic de venganza, misterio y compraventa de bienes y raíces.


    En algún lugar del lejano oeste, porque el lejano oeste se ve igual siempre, un jinete se acerca a una casa donde un niño juega a disparar con una pistola de madera. El jinete es el protagonista, Sykes. L
a madre del niño sale escopeta en mano avisando que su marido esta cerca, tan cerca que se ve la tumba, y le avisa que se vaya. Sykes la calma revelando que es Marshal y le da el consejo de que compre un perro porque hay una banda de maleantes por la zona.

    Sykes llega a su destino, se presenta al sheriff y acto seguido se va al saloon. Ahí no tarda en que un tipo cualquiera se cabree con Skyes porque existe, solo por eso, ni lo conoce, ni nada. Simplemente le dicen que es un pistolero muy bueno, un Marshall y que lo deje tranquilo. ¿Le hace caso? Los cojones.



    El tío empieza a gritarle y a insultar a un agente del estado y a disparar al suelo para provocarlo. ¿Con qué objetivo? A saber. Pero el sheriff llega a tiempo de detenerlo y lo mandan a la celda del pueblo.

    En casa del chico y la madre soltera, están discutiendo sobre el Marshall cuando aparecen la banda que les advirtió Sykes. Entran arrasando con todo y el niño les amenaza con su pistola de madera. Vale que es un niño, pero no es gilipollas. Hay una escopeta pequeño Billy, una de verdad, úsala pedazo de alcornoque. Pues nada, con su pistola de madera le parten la cara, empiezan la fiesta con la madre y este huye perseguido por uno de la banda que es sorprendido por el pequeño que le clava un hacha en la pierna. Por lo menos esta era de verdad y no de madera. Billy huye a caballo salvándose.

    De vuelta al pueblo, de día, el loco de la noche anterior regresa a amenazar a Sykes. Pero que obsesión con cargarse a un poli. Lo único que pasa es que alguien le pega un tiro por la espalda.

                       


    Es O´maley, el compañero irlandés no borracho de Sykes que regresa de alguna movida. Ya reunidos con el sheriff se ponen al día cuando el pequeño Billy aparece gritando por la puerta y cayendo desmallado.
    Con el chico en cama, se enteran de lo ocurrido en su casa y Sykes junto al irlandés parten en la caza de la banda, pero antes van a buscar a un indio. Tras convencer al indio para que les ayude a cambio de dos gallineros, una oferta que no puede rechazar, les acompaña.

    La casa es una charcutería, han trinchado una vaca cruda y se la han comido ahí mismo, saben usar pistolas pero no conocen el fuego. Encuentran el rastro de los caballos y sangre del herido en la pierna, así que parten en su busca. A la noche en su campamento son sorprendidos por Billy, que escapó y les ha seguido para clamar venganza sobre su madre.
A la mañana siguiente continúan el camino hacia una mansión de un juez que esperaba que construyesen un tren cerca, cosa que nunca paso y se murió del asco en medio de la nada.

El tren que no llega...

    La casa ha sido asaltada, el mayordomo esta ahorcado y la viuda del juez atada a una silla con un rosario en la boca. Muerta, por supuesto. Arriba encuentran mucha sangre, deducen que le han cortado la pierna al cojo. El tullido a partir de ahora. El indio confirma que siguen siendo 5 los que cabalgan. Pero Sykes tiene la mosca detrás de la oreja y sospecha primero de unos caballos y luego de un pozo. ¿Los principales sospechosos de asesinato? La cosa es que una tormenta los obliga a dormir en la mansión.

    Durante la noche, la señora muerta decide darse un paseo por la casa flotando, rejuveneciendo y llamando a Sykes. Pero antes de encontrarlo estalla en llamas y Sykes dispara a todo lo que se mueve. Era una pesadilla y una mala idea dejarle un arma mientras duerme. Antes de abandonar la mansión, Sykes le prende fuego. 

    Por el camino comienzan a hablar de apropiación de tierras, compra venta de terrenos e inversiones inmobiliarias de los colonos que decidieron quedarse por tierra de nadie. Precisamente hay un tipo que conoce Sykes que vive en medio de la nada y deciden ir a dormir allí.
    Este les recibe con una escopeta, costumbre muy americana al parecer, pero al reconocerlos los invita a pasar la noche. El tipo esta muy cabreado porque los adinerados y terratenientes están echando a los propietarios de sus tierras con armas, fuego e incluso abogados. Los muy rastreros. El matrimonio perdió un hijo y la granja es lo único que le queda y el pequeño Billy les recuerda a su niño muerto, mientras que Billy les recuerda a sus padres… Muertos.



    Llega la mañana y el irlandés enseña a Billy a disparar un arma que no sea de madera, algo que no aprueba Sykes. Visten al pequeño y parten en busca de la banda. Por el camino consiguen localizarlos en una cueva donde planean atacarlo de alguna forma, pero el indio decide que dos gallineros se quedan coros para pelear, así que usando su astucia indígena, pide tres gallineros. El problema viene cuando una bala le susurra demasiado fuerte por un oído, reventándole la cabeza en el acto.
    El resto del equipo se parapeta y trazan un plan: prenderle fuego al monte y ahogarlos, dispararles por arriba y por abajo y después hacer las preguntas. El irlandés ata unas revistas a unas flechas y se coloca sobre la cueva, Sykes se parapeta tras 
un árbol caído y el pequeño Billy usa un Winchester, de metal, para proteger los caballos. El irlandés prende fuego a la hierba delante de la cueva y esta arde como si estuviese hecha de neumáticos y gasolina. Los forajidos salen uno a uno y empieza un tiroteo bastante chulo gráficamente hasta que no queda ni uno. Pero solo hay cuatro y ninguno es cojo. Es entonces cuando Sykes encaja las piezas.

    En la mansión el cojo murió pero se le añadió otro hombre a la banda, un sacerdote loco que nadie ha visto pero que no deja de matar con ritos semi paganos intentando crear un ejercito. Del cojo se deshicieron tirándolo al pozo. 


    El irlandés y Billy se van a la granja y Sykes se enfrenta al pastor en un campo de geiseres en otro tiroteo corto pero satisfactorio dando la victoria a Sykes que regresa a la granja.
    Con todo el mundo vengado, Sykes se pone a leer Moby Dick y el pequeño Billy le pregunta sobre esa cosa con letras y sin dibujos. Sykes le cuenta de que va y se despide del pequeño Billy dejándolo con una nueva familia que lo amara y cuidara.

    Sykes y su compañero van a otro pueblo donde el ricachón del lugar se ha cargado a todos los agentes de la ley para quedarse el saloon y empezar a invertir en bienes y raíces. Esto se parece cada vez mas a un episodio de Teen Titans Go. El resultado de una amistosa charla con el señor de los billetes es la de cinco bajas mortales. Nadie negocia como Sykes.

¿Alguien ha dicho: multipropiedad?

    A partir de aquí comienza una serie de saltos temporales donde vemos a un Sykes y un irlandés cada vez mas viejos metidos en tiroteos y saliendo vivos, pero no ilesos de la mayoría de ellos. En uno de estos casos, un tipo esta atrincherada en una cabaña con sus hijos y dispara a todo lo que se mueva, el irlandés soluciona la negociación con cinco cartuchos de dinamita. Sutil. 
    Tras esto comienza el que es su ultimo viaje en este comic donde vemos que el paisaje, antes verde y bello, ahora es gris, lleno de torres petroleras, humo y gente allá donde se posa la vista. Los bisontes han desaparecido y el progreso se abre paso como un buldócer por una cristalería. Momento en que el irlandés propone retirarse, ambos están viejos, magullados y cansados pero Sykes tiene que vengar a su familia muerta en un incendio. ¿De quien? Del mal, al parecer. Porque nunca nos dicen qué lo provocó o por qué eso lo llevó a servir a la ley.


    En ese momento viajamos a ver al pequeño Billy, que ya no es tan pequeño, que vuelve de matar un lobo con un arma de verdad. Pero encuentra a sus padrastros con un señor terrateniente que acompañado del sheriff y un pistolero dicen que tienen un papel donde esas tierras ahora son suyas aunque ellos estuviesen antes. Puto capitalismo. La cosa se calienta y alguien comete el error de disparar asustado. Los padres postizos mueren y el gran Billy se lanza al ataque vaciando el rifle sobre los hombres responsables. Una vez abatidos todos, le prende fuego a la casa y se marcha. Pero que tiene esta gente en contra de las casas?

    Regresamos con Sykes que ahora ya no llegan a pueblos, sino ciudades y donde son recibidos no por el sheriff, sino por políticos, banqueros, comerciantes y un cura. La llamada de auxilio de esta gente es sobre la protección de un hombre que se presenta al senado y hace campaña en el pueblo. Pero han avistado a una banda que se dedica a perseguir a terratenientes y tipos de negocios, temen que quieran acabar con el político de turno. Un político que ha apoyado a los señores de negocios y pirañas que quitan tierras a ganaderos que apenas saben leer.
    El irlandés prefiere que lo cosan a tiros pero Sykes es Marshall y tiene que hacer lo correcto. Se van al pueblo para esperar a los bandidos pero estos ya están ahí. Comienza un tiroteo rápido en donde el irlandés cae y la banda también, quedando solo el jefe y Sykes en pie. Deciden hacer un duelo de los de antes y al desenfundar Sykes se da cuenta que quien tiene ante el es el ya no tan pequeño Billy que le pega un tiro en todo el pecho. Billy se da cuenta de a quien ha matado luego.

    Damos un salto temporal a la casa del pequeño Billy donde ahora vive el pequeño Timmy. Un jinete se acerca y se presenta como Sykes, pequeño Billy Sykes. Que ahora esta solo, calza una pistola muy chula y va a un pueblo.

    No termino de entender de que va el comic. El planteamiento inicial es el de hacer justicia a unos maleantes sumando la venganza del pequeño Billy. Pero a medida que avanza la trama, el tema de la urbanización, el asentamiento de pioneros y el tema del estado respaldando a los adinerados para quitar tierras que no eran de nadie a familias, toma bastante protagonismo. Siendo incluso el tema central de la ultima misión de Sykes y motivación de Billy para convertirse en forajido. La banda a la que persiguen prácticamente no existe, solo los vemos al principio y en el tiroteo, siguiendo solamente su rastro de destrucción a su paso. Añadir al cura loco tampoco le veo sentido mas allá de crear un misterio que no necesitaba la historia pero que la hace algo mas interesante, todo hay que decirlo.
    El tramo final con Sykes envejeciendo y el cambio tan brusco en las imágenes del oeste, antes verdes y vivas y ahora negras y feas remarca que este tema era algo bastante central a contar. Pero me da la sensación de que se queda a medias en ese tema. bien por falta de paginas o porque creyeron que hablar de compraventa de bienes e inmuebles durante 80 paginas de vaqueros iba a aburrir, usando entonces la figura de Sykes y la banda como excusa para mostrar los lugares clave en los que soltar la idea principal.
    Los personajes principales molan, cada uno tiene una personalidad muy marcada aunque la verdad, que el agente imbatible e imparable de la ley que persigue al mal hasta el final esta un poco trillada y su motivación no termina de quedar clara. El pequeño Billy funciona muy bien como personaje que evoluciona, siendo el único que realmente aprende algo. Empezando por un niño que juega a ser pistolero a un chaval que cumple su venganza, un adulto que emprende una lucha sin cuartel contra lo que el considera injusto y finalmente un pistolero del ya no tan salvaje oeste.
Los giros de guion como el asesinato del rosario, la muerte del indio, la inclusión del cura loco y el tiroteo con el gran Billy, funcionan muy bien y sorprenden haciendo que siempre sea interesante seguir leyendo.
    Gráficamente la obra es cojonuda. Un dibujo muy detallado que te mete de lleno en el viejo oeste, personajes muy bien diferenciados y un color que quita el sentido. Los paisajes son mu mayor punto fuerte, regalando escenas para enmarcar. Los tramos de acción tampoco se quedan atrás, rápidos, dinámicos y muy bien coreografiados para que sean lo mas espectacular posibles sin ser una fumada muy gorda.
    Un buen Western que bien daría para una peli bastante decente.




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